Defenestrar
Es difícil pensar en qué cosas quedan por decir en este mundo. Es como si estuviésemos en medio de un sinfín de conversaciones interminables. Diálogos infinitos debatiendo cosas que van y vienen, tratando de darle sentido a un mundo del que tenemos poco o ningún control.
Con el paso de los años, los movimientos, las ideas, nos vamos transformando en menos personas y más un rejunte de las cosas que resuenan con nosotros. Nuestros juegos favoritos, las cosas que nos parecen correctas, los valores que nos son justos.
Tan envueltos estamos en este contexto propio que algunas veces nos es difícil tomar una perspectiva externa, buscar ángulos distintos o tal vez sencillamente ver temas con nuevos ojos.
Pero a veces toda la ceremonia está de más. A veces hay que tirar las cosas por la ventana, encontrar alguna respuesta o idea que tal vez no hayamos considerado, o reforzar en lo que hacemos y consumimos un ojo más crítico.
Este no es un llamado al centrismo ni a "todos son iguales". Hay voces que no merecen ser oídas y momentos donde es mejor callar. Nuestra perspectiva es siempre humana, de izquierda, envuelta en una búsqueda de comprensión, apoyo y derechos.
Dentro de esta búsqueda, sin embargo, es siempre ideal explorar las cosas que hacemos, consumimos y pesamos. Traer claridad a nuestras idiosincrasias y fortalecer los valores que sostenemos.
¡Así que hablemos! Hablemos de juegos raros, de cosas poco conocidas, de cuestiones incómodas y de cultura en general. Tengamos infinitas discusiones y seamos cándidos en nuestra expresión.
El corazón claramente visible. Los sentimientos expuestos sin miedo. Todo lo que no sirva, sale por la ventana.